El mercado de bonos es uno de los dos principales tipos de mercados financieros junto con la bolsa de Valores. Sin embargo, en esta ocasión nos adentraremos en el primero con el fin de que quede clara su estructura y su funcionamiento.
Los mercados de bonos cuentan con una estructura descentralizada, lo cual genera costes más altos y menos liquidez. En este tipo de mercado financiero, juegan un rol muy importante los inversores institucionales, el gobierno, las empresas y los individuos. La mayoría de la emisión de bonos que se encuentran en circulación está en manos de instituciones como los fondos de inversión, los fondos de pensiones y los bancos.
Los principales emisores de bonos son agentes económicos que necesitan sumas de dinero, como las grandes empresas. Del mismo modo, los principales inversores en este tipo de mercado son los agentes económicos que mayores sumas de dineros manejan, ya sean fondos de pensiones, fondos de inversión o fondos soberanos, entre otros.
En cuanto a los bonos, se pueden definir como un certificado que especifica las obligaciones del prestatario para con el titular del bono. El bono podría entenderse como un pagaré, ya que éste también identifica el momento en el cual se devolverá el préstamo, lo que recibe el nombre de fecha de vencimiento, y el tipo de interés que se pagará periódicamente hasta esa fecha. El comprador del bono entrega su dinero a la empresa vendedora a cambio de recibir intereses y de recuperar finalmente la cantidad prestada, conocida como principal.
Las tres características principales de estos tipos de certificados de deudas son: la duración, el riesgo de impago y el tratamiento fiscal. La duración alude al tiempo que transcurre hasta que se venza el bono; ésta es, en gran parte, uno de los determinantes más importantes de los tipos de intereses. De acuerdo a su duración, se podrán encontrar bonos a corto y a largo plazo, siendo los últimos los más arriesgados, puesto que los titulares deben esperar más tiempo para recuperar su dinero; lo anterior hace que los intereses de los bonos a largo plazo sean más altos que los de a corto plazo. Por otro lado, el riesgo de impago es la probabilidad de que el prestatario no pague algunos intereses o el principal, lo que se denomina impago. Algunas veces los prestatarios pueden no pagar o no pagan sus préstamos declarándose en quiebra. Gracias a esto, cuando los titulares de bonos consideran que el riego de impago es más elevado, exigen un tipo de interés más alto que les compense dicho riesgo. Por último, hallaremos el tratamiento fiscal, el cual hace referencia a la forma en que la legislación tributaria trata los intereses que genera. Los intereses de la mayoría de los bonos son renta imponible, por lo que su titular tiene que pagar una parte de sus intereses en impuestos sobre la renta.
Lo anterior, nos conduce a considerar de gran importancia el rol que juega el tiempo, los intereses y el riesgo de impago en la producción de bonos.